


La Casa Blanca reveló este jueves nuevos detalles de la reunión celebrada entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el mandatario de China, Xi Jinping, en medio de tensiones comerciales, conflictos geopolíticos y la crisis en Oriente Medio.
Según el comunicado oficial estadounidense, ambos líderes coincidieron en la necesidad de mantener abierto el estrecho de Ormuz para garantizar el flujo internacional de petróleo y energía, en medio del conflicto que involucra a Irán, Israel y Estados Unidos.
La administración estadounidense indicó además que ambas potencias acordaron que Irán no debe poseer armas nucleares.
Durante la reunión, Washington y Pekín también dialogaron sobre cooperación económica y fortalecimiento comercial entre ambas naciones.
La Casa Blanca afirmó que las conversaciones incluyeron la ampliación del acceso al mercado chino para empresas estadounidenses y el aumento de inversiones chinas en industrias norteamericanas.
Asimismo, se discutió el incremento de las compras chinas de productos agrícolas estadounidenses y la cooperación conjunta para combatir el tráfico de precursores de fentanilo hacia Estados Unidos.
Por su parte, Xi Jinping manifestó interés en adquirir más petróleo estadounidense con el objetivo de reducir la dependencia china del estrecho de Ormuz.

Durante el encuentro, Trump impulsó nuevos acuerdos económicos relacionados con agricultura, aviación y tecnología, además de promover una mayor apertura del mercado chino para compañías estadounidenses.
Mientras tanto, Xi Jinping insistió en la necesidad de mantener relaciones de cooperación y advirtió sobre el manejo de la situación de Taiwán, tema que calificó como el asunto más delicado en la relación bilateral entre ambas potencias.
“Si se maneja mal, las dos naciones podrían entrar en conflicto”, expresó el líder chino, según medios estatales de ese país.
Trump elogió públicamente a Xi durante la reunión y afirmó que la relación entre China y Estados Unidos “será mejor que nunca”.
El mandatario republicano también calificó a su homólogo chino como “un gran líder” y un “amigo”.
Desde la delegación china, Xi defendió el diálogo y sostuvo que “la cooperación beneficia a ambas partes, mientras que la confrontación perjudica a ambas”.
La reunión se desarrolló en el Gran Salón del Pueblo, en Pekín, y se extendió por aproximadamente dos horas y quince minutos.









