


Vietnam y Rusia firmaron un acuerdo de cooperación para construir la primera central nuclear del país asiático, en el marco de la visita oficial del primer ministro vietnamita, Pham Minh Chinh, a Moscú. La iniciativa representa un paso decisivo en la estrategia energética de Vietnam.
El pacto fue firmado el lunes bajo la supervisión del jefe de Gobierno ruso, Mikhail Mishustin, e incluye también compromisos en los sectores de petróleo y gas, consolidando la cooperación estratégica entre ambos países. Vietnam describió el proyecto como un “símbolo de amistad”, enfatizando que la futura central se destinará exclusivamente a fines pacíficos, sin detallar aún el cronograma de ejecución.
La empresa estatal rusa Rosatom informó que la planta, denominada Ninh Thuan 1, contará con dos unidades de potencia equipadas con reactores VVER-1200 de diseño ruso, con una capacidad total combinada de 2,400 megavatios. Según el director general de Rosatom, Alexey Likhachev, el proyecto sentará las bases para una cooperación industrial a largo plazo, buscando fortalecer la independencia energética de Vietnam y promover su desarrollo económico.
Rosatom indicó que la central se inspirará en el modelo de Leningrado 2, aunque no se precisaron plazos, costos ni la ubicación exacta del proyecto, lo que deja abiertos algunos interrogantes sobre su implementación.
La firma del acuerdo ocurre en un contexto internacional marcado por el aumento de los precios del petróleo y el gas, motivado por tensiones geopolíticas en Oriente Medio. La incertidumbre sobre el suministro, especialmente a través del estratégico estrecho de Ormuz, ha elevado la presión sobre las economías asiáticas dependientes de estas rutas energéticas. En respuesta, Vietnam ha promovido medidas de ahorro energético, incluyendo trabajo remoto, y la aerolínea Vietnam Airlines evalúa suspender temporalmente algunas rutas a partir de abril por posibles limitaciones en el combustible.
Vietnam ya había acordado con Rusia en 2010 la construcción de una central nuclear, aunque el proyecto fue suspendido en 2016 debido a preocupaciones presupuestarias y de seguridad, considerando que el país es vulnerable a fenómenos climáticos extremos como tifones. Sin embargo, en los últimos años, el Gobierno vietnamita ha retomado sus planes nucleares, con la meta de construir al menos dos centrales en la región central del país, como parte de su estrategia para garantizar la seguridad energética y sostener su crecimiento como centro manufacturero emergente en Asia.








