Dormir bien o hacer ejercicio: cuál hábito protege más la salud mental después de los 40

Después de los 40 años, mantener un buen bienestar emocional depende en gran medida de los hábitos diarios. Entre los más importantes destacan el descanso adecuado y la actividad física, pero una investigación reciente analizó qué ocurre cuando una persona debe elegir entre dedicar más tiempo al ejercicio o conservar sus horas de sueño.
Un estudio realizado en Finlandia encontró que reemplazar 30 minutos diarios de sedentarismo por actividad física moderada o intensa puede reducir los síntomas de depresión y ansiedad, pero también advirtió que ese beneficio puede desaparecer si el ejercicio se logra sacrificando horas de descanso.
El ejercicio intenso genera mayores beneficios
La investigación fue desarrollada por la Universidad de Oulu y el ODL Department of Sports and Exercise Medicine, con la participación de casi 4,500 adultos de mediana edad pertenecientes a la Northern Finland Birth Cohort 1966.
Los participantes utilizaron dispositivos de monitoreo durante dos semanas para registrar sus niveles de actividad física, mientras que cuestionarios especializados evaluaron síntomas relacionados con depresión y ansiedad.
Los resultados indicaron que sustituir media hora de sedentarismo por actividad física moderada o vigorosa redujo en un 9 % los síntomas depresivos y en un 5 % los relacionados con la ansiedad.
Sin embargo, los investigadores destacaron que no cualquier movimiento genera el mismo efecto. Actividades como caminar lentamente ofrecen beneficios más limitados frente a ejercicios que requieren mayor esfuerzo, como trotar, nadar o montar bicicleta a ritmo elevado.
“Desde la perspectiva de la salud mental, la intensidad de la actividad física es clave, no solo el hecho de moverse más”, explicó Maisa Niemelä, profesora adjunta de la Universidad de Oulu y autora del estudio.
Dormir menos puede reducir los beneficios
Aunque el ejercicio tiene efectos positivos sobre la salud mental, los investigadores señalaron que el sueño sigue siendo un elemento fundamental.
Los participantes del estudio dormían en promedio siete horas y media por noche. Aquellos que redujeron ese tiempo entre cinco y 30 minutos mostraron un aumento leve, pero medible, en síntomas de ansiedad y depresión.
“Dormir lo suficiente y aumentar la actividad física moderada o vigorosa es el cambio de estilo de vida ideal para apoyar la salud mental en la mediana edad”, señaló Clarence Tan, investigador doctoral de la Universidad de Oulu.
Otro estudio presentado en el congreso SLEEP 2026, en Baltimore, dio seguimiento durante nueve años a adultos de mediana edad con problemas de sueño y encontró que esas dificultades estaban asociadas con menor bienestar psicológico a largo plazo, especialmente en mujeres.
La clave está en equilibrar sueño y movimiento
Los investigadores plantean analizar el día completo como una unidad de 24 horas, donde el sueño, la actividad física y el tiempo sedentario están conectados y afectan el bienestar general.
El estudio propone pequeños cambios diarios, como sustituir 30 minutos frente al televisor o la computadora por una caminata rápida, una salida en bicicleta o una rutina de natación.
La conclusión principal es que no se trata de escoger entre dormir o hacer ejercicio, sino de encontrar un equilibrio: mantener un descanso adecuado y sumar actividad física de intensidad suficiente para proteger la salud mental durante la mediana edad. Infobae











