Celular y redes sociales: el hábito que altera el descanso adolescente

El descanso de los adolescentes enfrenta un nuevo desafío relacionado con la conexión permanente a celulares y redes sociales. Mensajes, videos, notificaciones y conversaciones pueden mantener activa la vida social incluso cuando llega la hora de dormir.
El problema no se limita a tener un dispositivo cerca de la cama. La posibilidad de recibir mensajes constantemente y la expectativa de responder o mantenerse al tanto de lo que ocurre entre amigos pueden retrasar el momento de conciliar el sueño.
Un estudio publicado en JAMA y realizado con 657 adolescentes en Estados Unidos encontró que más de la mitad utilizó su teléfono entre la medianoche y las 4:00 de la madrugada al menos una vez durante el período analizado. Además, durante las noches de días escolares se registró un promedio de 50 minutos de uso del teléfono entre las 22:00 y las 6:00.
La luz azul de las pantallas puede intervenir en la producción de melatonina, una hormona relacionada con el ciclo de sueño y vigilia. Sin embargo, los especialistas señalan que este no es el único factor, ya que la actividad mental y emocional provocada por las plataformas, los videojuegos, las conversaciones y las alertas también dificulta el descanso.
Otra investigación citada en el artículo encontró que las noches con mayor utilización del teléfono antes de acostarse también estuvieron asociadas con un uso nocturno más prolongado. En esa muestra, la utilización tardía del dispositivo alcanzó un promedio de 46,74 minutos por noche.
A esto se suma el llamado FOMO, término que describe el temor a quedar fuera de lo que hacen o comentan otras personas. Durante la adolescencia, esa preocupación puede intensificar la necesidad de permanecer conectado y extender la actividad digital hasta altas horas.
Las investigaciones revisadas también han relacionado el uso intenso o problemático de las redes sociales con menos horas de sueño, horarios más tardíos para acostarse y una mayor alteración entre el reloj biológico y los horarios cotidianos. La Academia Estadounidense de Medicina del Sueño recomienda que los adolescentes duerman entre ocho y 10 horas cada noche de manera regular.











