


Un total de 44 especies animales, fúngicas y vegetales fueron declaradas extintas en 2025, de acuerdo con las evaluaciones científicas recogidas en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), que se actualiza de forma diaria con el trabajo de expertos de todo el mundo.
Entre las especies que han pasado a esta categoría —definida por los científicos como “irreversible”— destacan aves, mamíferos e invertebrados cuya desaparición marca una pérdida definitiva para la biodiversidad global.
Uno de los casos más emblemáticos es el del Zarapito Fino (Numenius tenuirostris), un ave migratoria que durante siglos recorrió los cielos de Eurasia y el norte de África. Esta especie estaba estrechamente emparentada con el Zarapito Trinador, que aún sobrevive en algunos puntos de España.
También fue declarada extinta en 2025 la especie Conus lugubris, un pequeño caracol marino endémico de las costas de Cabo Verde. Aunque su picadura venenosa podía resultar molesta para los humanos, los científicos subrayan su papel crucial en la biodiversidad oceánica.
La desaparición alcanza igualmente a los mamíferos. Es el caso de la musaraña de la Isla de Navidad (Crocidura trichiura), un diminuto insectívoro australiano de unos 15 centímetros de longitud, que no ha vuelto a ser observado desde la década de 1980.
Australia concentra además la extinción definitiva de tres especies de bandicuts, pequeños marsupiales omnívoros caracterizados por su hocico alargado, orejas grandes y cola peluda. Pese a su histórica capacidad de adaptación a entornos extremos, no lograron sobrevivir al impacto de la actividad humana.
La UICN advierte que actualmente más de 48.600 especies se encuentran en peligro de extinción, lo que representa un 28 % del total de especies evaluadas. Los grupos biológicos más amenazados son:
“Las especies se evalúan con criterios cuantitativos que miden su riesgo de extinción, como el tamaño y la tendencia de la población, el área de distribución, el grado de fragmentación, la velocidad del declive y la probabilidad de extinción estimada”, explica a EFE Catherine Numa, coordinadora del Programa de Especies del Centro de Cooperación del Mediterráneo de la UICN.
Estos criterios, comunes para todos los grupos biológicos, permiten clasificar a las especies desde ‘Preocupación Menor’ hasta ‘Extinta’.
Según datos oficiales de la UICN, en los últimos cinco años un total de 310 especies han pasado a la categoría de ‘Extinta’. No obstante, Numa aclara que esta cifra está “condicionada por los proyectos y estudios en marcha”, lo que provoca incrementos puntuales cuando se publican investigaciones de gran alcance.
Aun así, la organización alerta de que “la tasa de extinción es hoy mucho mayor”, con patrones claramente identificables: pérdida y degradación del hábitat, introducción de especies invasoras, sobreexplotación, enfermedades emergentes y, cada vez con más peso, el cambio climático.
Todos estos factores tienen como denominador común la actividad humana, directa o indirecta. Pese a ello, la UICN subraya que todavía es posible evitar nuevas desapariciones.
“La Lista Roja no es solo un diagnóstico, sino también una herramienta para orientar decisiones y prioridades. Sabemos qué especies están en riesgo y por qué; lo que falta es actuar con la rapidez y la ambición necesarias”, concluye Numa.
Fuente: Datos de EFE








