


Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) informaron que más de 40 combatientes de Hezbollah murieron y alrededor de 75 objetivos de la organización fueron atacados en semanas recientes, en el marco de una ofensiva terrestre en el sur del Líbano liderada por la Unidad Multidimensional bajo la División 36.
Las acciones se producen en medio de una creciente tensión en la frontera norte israelí, donde el Comando Norte reafirmó su intención de frenar ataques contra su territorio.
La campaña se intensificó tras la detección de un lanzador listo para disparar hacia Israel, lo que derivó en un ataque que eliminó a tres operadores. Posteriormente, las operaciones se expandieron con ataques coordinados contra infraestructura vinculada al régimen iraní en Teherán y objetivos en Beirut, marcando un aumento en el alcance del conflicto.
El despliegue incluyó aeronaves de combate, helicópteros y la participación de la Unidad 669, especializada en rescates. Las evacuaciones médicas fueron realizadas en tiempo real, con intervenciones en el terreno y traslados aéreos, en lo que las FDI describieron como “misión moral de la más alta importancia”.
Según las fuerzas israelíes, la ofensiva responde tanto a la identificación de lanzadores de cohetes como a la estrategia de ampliar la zona de seguridad en territorio libanés. Desde el inicio de la operación, se han realizado decenas de evacuaciones aéreas, algunas con aterrizajes dentro del Líbano.
La coordinación entre la Fuerza Aérea y las unidades de rescate permitió asistir a heridos directamente en zonas de combate, con atención inmediata y traslado a centros hospitalarios. Un operativo reciente documentó el proceso completo de evacuación, desde la extracción hasta la estabilización de un herido.









