


El Centro de Operaciones de Emergencia Sanitaria, organismo dependiente del Ministerio de Salud Pública libanés, informó este lunes que el número de víctimas mortales por la ofensiva israelí ha alcanzado los 2,696 fallecidos. De acuerdo con el informe oficial emitido desde El Cairo, la cifra se incrementó tras registrarse 17 decesos adicionales en las últimas 24 horas. Los datos acumulados desde el inicio de las operaciones el pasado 2 de marzo hasta el 4 de mayo reflejan además un total de 8,264 personas heridas.
El comunicado, difundido por la Agencia Oficial de Noticias Libanesa (ANN), destaca una estadística particularmente crítica: la muerte de 103 profesionales sanitarios durante el transcurso de la ofensiva. A pesar de los esfuerzos internacionales por mantener la estabilidad en la región, las acciones militares recientes han provocado el colapso de infraestructuras civiles y el desplazamiento forzoso de miles de ciudadanos, afectando gravemente a barrios residenciales completos en el sur del país.
Aunque existe un cese al fuego teórico que entró en vigor el 17 de abril, la realidad en el terreno muestra una intensificación de los ataques. Israel ha mantenido incursiones en territorio libanés, mientras que el grupo chií Hizbulá continúa realizando operaciones de respuesta contra puestos de mando y tropas israelíes, utilizando bombas lanzadas desde el aire con el fin de alcanzar objetivos específicos en zonas como Al Bayada, en el distrito de Tiro.
El proceso diplomático para alcanzar una paz duradera se encuentra actualmente en una fase de estancamiento. El presidente del Líbano, Joseph Aoun, ha condicionado la continuidad de las reuniones bilaterales en Washington a la consolidación real del alto el fuego y al cese total de las agresiones. Esta postura busca detener la destrucción antes de proceder con negociaciones de mayor profundidad, a pesar de las gestiones y presiones ejercidas por el gobierno de Estados Unidos para reactivar el diálogo.
La complejidad del conflicto se ve acentuada por las declaraciones de los líderes locales. Naim Qassem, líder de Hizbulá, expresó este lunes su firme rechazo a entablar negociaciones directas con las autoridades de Israel. Según su perspectiva, cualquier acercamiento en los términos actuales representaría una concesión sin beneficios tangibles para el Líbano, sugiriendo que tales acciones solo favorecerían los intereses políticos del primer ministro israelí.
Mientras la presión internacional aumenta para que ambas naciones retomen las conversaciones en territorio estadounidense, el escenario de violencia persistente en el sur del Líbano dificulta el avance de cualquier acuerdo. La destrucción de edificios y el aumento diario en la cifra de víctimas mantienen a la población civil en una situación de vulnerabilidad extrema, a la espera de que los mecanismos de tregua logren finalmente una implementación efectiva y verificable por ambas partes.
Respecto a la actualización de las cifras de víctimas, el informe oficial detalló:
El seguimiento de esta crisis continúa bajo la observación de organismos internacionales, quienes monitorean el cumplimiento de los plazos de la tregua y el impacto humanitario que la ofensiva ha dejado en la infraestructura sanitaria y civil de la nación libanesa.








