El regalo envenenado de las formulas infantiles
En su habitación de la maternidad, una madre primeriza recibe una canasta muy bonita, con lazo, muestras gratis y un folleto que promete un bebé más tranquilo.
Parece un regalo, pero es una venta disfrazada porque esa canasta, que no le costó un peso ese día, puede costarle a su familia entre 65 mil y 214 mil pesos en los próximos seis meses, según estimaciones de ProlactarRD. Y lo peor es que esa fórmula infantil es inferior a la calidad de la leche que gratuitamente la mamá podría darle a su bebé.
Que quede claro: eso ya es ilegal. La Ley 8-95, que declaró la lactancia materna prioridad nacional, prohíbe expresamente en su artículo 9 la promoción y publicidad de sucedáneos, biberones, tetinas y chupetes en todos los centros de salud, públicos y privados, y prohíbe además la visita de propagandistas de las empresas fabricantes.
Y no es una recomendación: es ley desde 1995, alineada con el Código Internacional que la Asamblea Mundial de la Salud adoptó en 1981.
El problema no es la norma; es que no se cumple. Solo el 19.2% de los bebés dominicanos recibe lactancia exclusiva hasta los seis meses y apenas el 22.4% mama en la primera hora de vida.
La OMS y UNICEF ya documentaron que la mitad de las madres del mundo son blanco de un mercadeo de 55 mil millones de dólares, y que amamantar más evitaría 800 mil muertes infantiles al año.
Hay que actualizar la Ley 8-95, ponerle dientes y sancionar. Las madres dominicanas y sus infantes no pueden seguir siendo víctimas de la desinformación y la falta de escrúpulos de las farmacéuticas.











