


Unos 48,7 millones de electores franceses se han registrado para votar en las elecciones municipales, que celebran este domingo su primera vuelta, con el fin de renovar los consistorios de unos 35,000 pueblos y ciudades, y que servirán como barómetro para las presidenciales de 2027 en un contexto de fuerte tensión geopolítica.
A un año de elegir al nuevo inquilino del Elíseo, las elecciones municipales se perfilan como un escrutinio clave para medir el panorama político francés. Se prevé una segunda vuelta para el 22 de marzo, sin que se perfilen mayorías absolutas en grandes ciudades.
Según el politólogo Luc Rouban, director de investigación en el Centro de Investigaciones Políticas de la prestigiosa Sciences Po, estos comicios serán tanto una prueba de fuerza política como un indicador de la evolución del poder municipal.
Con Macron ya fuera de la carrera por el Elíseo en 2027, ya que habrá completado el máximo de dos mandatos posibles, cada fuerza buscará demostrar su implantación territorial en una especie de ensayo general de cara a las determinantes próximas presidenciales.
La derecha tradicional de Los Republicanos intentará mantener su predominio en municipios de más de 9,000 habitantes, consolidado en las pasadas elecciones de 2020. Su líder, el exministro del Interior Bruno Retailleau, aspira al Elíseo.
En la izquierda, el fin del Nuevo Frente Popular reaviva la competencia entre el Partido Socialista y La Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon (aspirante al Elíseo) por el liderazgo de cara a 2027, mientras que los ecologistas buscan mantener sus importantes bastiones de Lyon, Burdeos y Estrasburgo.
Mientras tanto, el bloque centrista en torno al macronista Renacimiento quiere preservar su influencia local apoyando a candidatos diversos de los partidos que respaldan al gobierno de Sébastien Lecornu.
Varias ciudades concentran la atención nacional, especialmente en París, donde la derecha, encabezada por la hasta hace poco ministra de Cultura, Rachida Dati, intenta poner fin a más de una década socialista tras la retirada de la alcaldesa saliente, Anne Hidalgo. Por su parte, el socialista Emmanuel Grégoire aparece como uno de los principales favoritos.
Los sondeos sitúan a Dati y Grégoire codo a codo de cara a la segunda vuelta, por lo que las alianzas tras los resultados de este domingo serán determinantes.
En la capital, también destaca la ultraderechista Sarah Knafo, eurodiputada de Reconquista!, que con una eficaz campaña digital y mediática se sitúa en las encuestas en el umbral del 10% del voto, lo que le abriría las puertas a la segunda ronda.
En Marsella, el alcalde de izquierda, Benoît Payan, enfrenta el desafío del candidato de la Agrupación Nacional, Franck Allisio, en una ciudad donde la seguridad y la violencia ligada al narcotráfico dominan el debate. Una victoria en la segunda ciudad más grande del país sería muy simbólica para ambos bandos.
Otros focos clave incluyen a Le Havre, donde el ex primer ministro Édouard Philippe busca consolidar su amenazado liderazgo local y, por lo tanto, su declarada ambición de ir por el Elíseo en 2027, y Niza, escenario de tensiones por el enfrentamiento entre el alcalde saliente, el centrista Christian Estrosi, y su antiguo aliado Éric Ciotti, apoyado por la ultraderecha.
El peor incidente ocurrió el 27 de febrero, cuando apareció una cabeza de cerdo colgada en la reja del edificio donde vive Estrosi, acompañada de un insulto y una estrella de David. Hoy se sumó otro revés con las papeletas de varios candidatos dañadas por una tormenta, que tuvieron que ser reimpresas de forma urgente.
En un contexto de fuerte tensión geopolítica, la campaña quedó en gran parte eclipsada por la guerra en Irán, la situación internacional y la seguridad europea.
Este escenario, según algunos analistas, reforzará la nacionalización del escrutinio y su lectura como un test político antes de las presidenciales, aunque su carácter local es a veces difícil de extrapolar a otros combates electorales, advierten otros.
A pesar de ser jornada de reflexión, las manifestaciones contra el racismo, el fascismo y la guerra se multiplicaron por toda Francia y movilizaron a millas de personas, especialmente en París, Lyon o Marsella.









