La IA prometía aliviar el trabajo, pero el 60 % de los profesionales tecnológicos dice que ahora trabaja más

La inteligencia artificial (IA) llegó con la promesa de automatizar tareas y facilitar el trabajo, pero la experiencia de muchos profesionales del sector tecnológico apunta en otra dirección: seis de cada diez aseguran que su carga laboral ha aumentado desde que comenzaron a utilizar estas herramientas.
El dato forma parte de una encuesta realizada a 1,455 fundadores, inversionistas, ingenieros y otros trabajadores tecnológicos, que también refleja opiniones divididas sobre el impacto de la IA en el empleo, las habilidades humanas y el futuro de las empresas.
Aunque el 55 % de los participantes considera que la inteligencia artificial fortalece su capacidad de razonamiento, las perspectivas laborales generan preocupación. Un 42 % prevé una reducción de los puestos de nivel inicial, lo que podría dificultar el acceso de los jóvenes al mercado laboral tecnológico.
Los resultados se dieron a conocer en un informe vinculado a Web Summit, el encuentro internacional de tecnología e innovación previsto en Lisboa del 9 al 12 de noviembre. Sus hallazgos reflejan una realidad que comienza a generar interrogantes: si la IA permite hacer más tareas en menos tiempo, ¿por qué tantos trabajadores sienten que tienen más trabajo?
La inteligencia artificial aumenta la carga laboral y genera dudas sobre el empleo
El incremento de las responsabilidades parece ser especialmente notable entre quienes trabajan directamente con estas tecnologías. En áreas como la infraestructura de inteligencia artificial y el aprendizaje automático, el 70 % de los encuestados afirma que trabaja más desde que utiliza estas herramientas.
En contraste, solo el 20 % de los participantes considera que la IA ha conseguido reducir su carga laboral. Esta diferencia sugiere que, aunque las nuevas herramientas pueden acelerar determinadas tareas, su incorporación también puede venir acompañada de nuevas responsabilidades y mayores exigencias de productividad.
Las perspectivas sobre el empleo tampoco son uniformes. Mientras el 39 % cree que la plantilla de su sector crecerá durante los próximos dos años, un 33 % anticipa una reducción. El resto no se inclina por ninguna de esas dos previsiones, según los porcentajes recogidos en el informe.
La mayor inquietud se concentra en los puestos de entrada al mercado laboral, conocidos como entry-level. El 42 % de los consultados prevé que estas posiciones disminuyan, una proporción que aumenta al 50 % entre los directivos de alto nivel. Los estudiantes, sin embargo, muestran una expectativa diferente: el 55 % espera que aumenten las oportunidades para estos puestos.
El estudio también identifica diferencias en las habilidades que podrían ganar importancia. El 41 % de las mujeres considera que la inteligencia emocional tendrá más valor en el futuro laboral, frente al 27 % de los hombres. En cambio, el 38 % de ellos destaca la profundidad técnica, en comparación con el 24 % de las mujeres.
¿La IA mejora el razonamiento o debilita el pensamiento crítico?
Más allá de la productividad, la encuesta explora cómo los trabajadores perciben la influencia de estas herramientas sobre sus capacidades mentales. El 55 % considera que la IA mejora su pensamiento crítico, mientras que el 19 % no percibe cambios y el 26 % entiende que puede debilitarlo.
Las opiniones también varían según la edad. Entre los profesionales de más de 65 años, el 71 % cree que la inteligencia artificial refuerza su razonamiento. Entre los participantes de 18 a 24 años, la proporción baja al 48 %. En el caso de los ingenieros, un 37 % considera que la tecnología debilita esta capacidad.
El informe también revela expectativas sobre la organización de las empresas: el 42 % cree que equipos más pequeños podrán producir más, mientras que solo un 9 % espera que aumenten de tamaño. Esta percepción alimenta el debate sobre si la IA permitirá elevar la productividad o si terminará reduciendo la necesidad de determinados puestos de trabajo.
En cuanto a las herramientas utilizadas, los participantes emplean una media de 2.3 modelos de inteligencia artificial, y el 43 % recurre a tres o más. El uso de modelos con parámetros disponibles públicamente es más frecuente en Oriente Medio y el norte de África, así como en Asia, donde ronda un tercio de los encuestados; en Norteamérica alcanza aproximadamente el 15 %.
Las expectativas sobre la inversión también están divididas. Cerca de un tercio de los consultados considera que se está invirtiendo demasiado en IA y que el ritmo disminuirá gradualmente, mientras una proporción similar cree que la tecnología apenas comienza a desarrollarse y continuará creciendo. Solo alrededor del 10 % anticipa una caída pronunciada.
Para Nidhi Naithani, vicepresidenta sénior de Operaciones Tecnológicas de Web Summit, los resultados evidencian que no existe una visión única sobre lo que traerá esta transformación. Según señaló, ingenieros y desarrolladores figuran entre los profesionales preocupados por su seguridad laboral, pese a estar entre quienes crean y adoptan estas herramientas.











