IA transforma la lectura de la fortuna en Corea del Sur

Consultar la fortuna forma parte de la vida cotidiana de muchos surcoreanos, una tradición que ahora incorpora inteligencia artificial, avatares y robots para ofrecer servicios basados en prácticas esotéricas arraigadas desde hace siglos.
En Seúl, establecimientos como Vinaida utilizan dispositivos impulsados por IA para realizar consultas sobre relaciones sentimentales, salud y dinero. Su gerente, Kim Hae-seol, explicó que los servicios están disponibles en coreano, inglés, chino y japonés, tanto para quienes buscan entretenimiento como para quienes desean “profundizar más”.
Avatares y robots interpretan la fortuna
Uno de los servicios utiliza el avatar AMI, presentado por la empresa como un “chamán IA”, para realizar consultas de saju, una práctica que interpreta la fortuna a partir de la fecha de nacimiento. El usuario comparte su principal preocupación y recibe una tarjeta con un talismán y un código QR para acceder a los detalles de su lectura.
Otro dispositivo, llamado Dangun, utiliza una cámara y un brazo robótico para realizar un análisis basado en el gwansang, tradición que atribuye significados a los rasgos faciales.
- Kim explicó que ambas prácticas se apoyan en reglas tradicionales de interpretación que, según la empresa, pueden convertirse en datos procesables por sistemas de IA.
Una tradición que también genera debate
Según una encuesta de Gallup Korea realizada en marzo a 1,507 personas, cuatro de cada diez adultos surcoreanos dijeron creer en la adivinación y prácticas como el saju, mientras que el 26 % afirmó haber utilizado alguna vez IA para consultar su fortuna.
En Vinaida, las consultas de saju y lectura facial con IA cuestan unos 9,000 wones cada una, mientras que las realizadas por especialistas humanos tienen tarifas desde los 30,000 wones.
La empresa aclara que su “chamán IA” no equivale a una consulta con un chamán real y presenta la experiencia principalmente como entretenimiento.
El chamán Kim Sang-young, de 71 años, sostiene que la IA no puede realizar actos espirituales porque “es una máquina” y considera que estas experiencias tienen fines comerciales y de entretenimiento.
- A pesar del debate, la incorporación de IA y robótica también se extiende a otras tradiciones, como ocurrió con Gabi, el primer monje robot de Corea del Sur.











