Infraestructura y talento_ la otra cara de la transformación digital
Cuando Google anuncie en dos semanas el nombre del país sudamericano hacia donde saldrá un nuevo cable submarino desde nuestro país, no estaremos hablando solo de tuberías de fibra óptica bajo el Atlántico. Estaremos hablando de la culminación de una estrategia que comenzó hace años: convertir al país en un hub digital regional.
Y ese cable submarino no será el primero de esa corporación en nuestro país: ya están los cables Alisios (hacia Panamá y Chile), el Canoa (hacia Bermudas) el OlaLuz (hacia Florida), más una ramificación del sistema Firmina.
El primero se conectará antes de fin de año. Dos estarán operativos en el 2027 y los restantes en el 28. La inversión inicial supera los 500 millones de dólares.
Con esto, las conexiones directas del país con Estados Unidos pasarán de una a tres. La capacidad de pares de fibra disponible para esa ruta se multiplicará por diez.
Por eso tiene sentido que hace tres días el gobierno lanzara RD Inteligente: alfabetizar a un millón de dominicanos en inteligencia artificial. Sumenle a eso que este año el ITLA entregó 36,000 becas en programas estratégicos de transformación digital, desde ciberseguridad hasta desarrollo de software, mientras mejoramos la capacidades de respuesta del estado con la plataforma Empresas 24 Horas y Burocracia cero que pusieron la creación de empresas en una sola ventanilla y simplificaron servicios en 60 instituciones públicas.
No es casualidad que cable y talento lleguen juntos. La infraestructura sin ciudadanos capacitados es solo ruido.
El talento sin conexión digital es desperdicio. Cuando los cables lleguen, tendremos gente lista para usarlos.











