La Cuaba celebra freno a planta de basura tras 160 días de protestas

Por Joerlin Rodríguez
Publicado el 9 oct 2026

Los residentes de La Cuaba, comunidad perteneciente al municipio de Pedro Brand, expresaron su agradecimiento al presidente Luis Abinader luego de que se anunciara la decisión de frenar la instalación de una procesadora de basura en esa localidad, una iniciativa que durante más de cinco meses generó rechazo y movilizaciones entre los habitantes de la zona.

La decisión fue recibida con alegría y alivio por los comunitarios, quienes durante 160 días mantuvieron protestas para exigir que el proyecto no se ejecutara en su territorio.

Los residentes consideraban que la construcción de una estación de residuos sólidos y un relleno sanitario podía comprometer los recursos naturales de la comunidad y afectar las condiciones de vida de cientos de familias.

Para los habitantes de La Cuaba, el anuncio representa una respuesta a los reclamos que sostuvieron durante meses en calles y espacios comunitarios. Tras una prolongada jornada de manifestaciones, los residentes celebraron que sus preocupaciones fueran tomadas en cuenta por las autoridades y que se adoptara una decisión favorable a su demanda.

Representantes de la comunidad destacaron que la noticia provocó una reacción de emoción entre las familias, incluidos niños y jóvenes que también se involucraron en las expresiones de rechazo al proyecto. Según explicaron, aunque confiaban en alcanzar una solución, el anuncio los sorprendió después de tantos días de movilización.

La oposición a la iniciativa estuvo marcada principalmente por el temor a que una instalación de ese tipo afectara el entorno natural de La Cuaba, una localidad cuyos residentes defienden la conservación de sus fuentes de agua, sus terrenos agrícolas y sus posibilidades de desarrollo ecoturístico.

Temor a contaminación de ríos y daños al medioambiente

El proyecto estaba previsto para construirse en el paraje Los Aguacates, donde los comunitarios advirtieron sobre los posibles efectos ambientales de una planta procesadora de basura y un relleno sanitario. Desde el inicio de las protestas, los residentes manifestaron su preocupación por las consecuencias que podría tener el manejo de grandes cantidades de residuos en las proximidades de sus comunidades.

Uno de los principales puntos de inquietud era el posible impacto sobre los ríos Matúa e Higüero, cuyas aguas se conectan con los sistemas fluviales de los ríos Isabela y Ozama. Los habitantes temían que una eventual contaminación comprometiera la calidad del agua y provocara consecuencias para los ecosistemas y las poblaciones que dependen de estos recursos naturales.

Los comunitarios también expresaron preocupación ante la posibilidad de que las instalaciones terminaran funcionando como un vertedero de grandes dimensiones, similar al de Duquesa. A su juicio, una situación de esa naturaleza podría generar problemas ambientales, malos olores y deterioro del entorno, además de afectar las actividades cotidianas de los residentes.

Otro de los argumentos planteados durante las movilizaciones fue la necesidad de proteger la actividad agrícola y el potencial ecoturístico de La Cuaba. Los residentes consideran que la preservación de sus paisajes, fuentes de agua y espacios naturales es fundamental para las oportunidades económicas de la comunidad y para garantizar mejores condiciones a las futuras generaciones.

Las preocupaciones ambientales se convirtieron así en uno de los principales motores de las protestas, que se extendieron durante más de cinco meses.

A lo largo de ese período, los habitantes insistieron en que el desarrollo de proyectos de gestión de residuos debía tomar en cuenta las características de la zona, los posibles riesgos ambientales y la opinión de las comunidades directamente involucradas.

Comunitarios consideran que sus reclamos fueron escuchados

Tras conocer la decisión de frenar la instalación de la procesadora, los residentes de La Cuaba manifestaron su satisfacción y agradecieron al presidente Luis Abinader por la respuesta a sus demandas. Para los comunitarios, el anuncio representa un resultado importante después de una prolongada etapa de protestas y reclamos públicos.

La reacción de los habitantes también refleja la importancia que atribuyen a la participación comunitaria en las decisiones relacionadas con el territorio. Durante 160 días, los residentes mantuvieron su oposición al proyecto al considerar que sus posibles consecuencias podían trascender el lugar donde se construiría la infraestructura y afectar recursos naturales compartidos con otras zonas.

Los representantes comunitarios destacaron especialmente el entusiasmo de las familias, que interpretaron la decisión como una oportunidad para continuar defendiendo la conservación de su entorno. La participación de niños y jóvenes en las expresiones de alegría evidenció el significado que el tema tuvo para distintos sectores de la población.

Aunque el anuncio fue recibido como una victoria por los residentes, el tema de la gestión de los residuos sólidos sigue planteando desafíos para las autoridades, que deben encontrar alternativas para el tratamiento y la disposición final de la basura sin comprometer los recursos naturales ni la salud de las comunidades.

Por el momento, los habitantes de La Cuaba celebran la respuesta a su principal reclamo y reiteran su interés en que se protejan los ríos, los terrenos agrícolas y las condiciones ambientales de la localidad.

Después de meses de movilizaciones, la decisión constituye para ellos un motivo de alivio y una señal de que la organización comunitaria puede colocar sus preocupaciones en el centro de la discusión pública.

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