


La presidenta de Asisa Research Group, Lilian Pagán, afirmó que ante conflictos internacionales como la guerra en Medio Oriente, la mayoría de las personas no analiza el escenario geopolítico, sino que reacciona principalmente según el impacto que esos acontecimientos puedan tener en su economía diaria.
Durante una entrevista en el programa El Sol de la Mañana, Pagán explicó que los estudios de opinión muestran que la ciudadanía suele concentrarse en consecuencias concretas como el aumento del precio de los combustibles, el encarecimiento de los alimentos o el impacto en la seguridad económica familiar.
La experta sostuvo que este comportamiento se repite en distintos contextos internacionales y recordó que algo similar ocurrió durante la guerra en Ucrania, cuando gran parte de la población se enfocó en cómo el conflicto afectaba su vida cotidiana.

Pagán indicó que, aunque el conflicto en Medio Oriente es reciente, la experiencia demuestra que los efectos en la opinión pública suelen manifestarse semanas después, cuando las personas comienzan a percibir consecuencias directas en la economía.
Explicó que, especialmente en América Latina, los ciudadanos tienden a reaccionar desde una perspectiva individual, preguntándose cómo la crisis puede afectar su bolsillo o su seguridad, más que desde una lectura estratégica de la política internacional.
En ese sentido, señaló que muchas veces los debates políticos se centran en análisis globales, pero la opinión pública se mueve principalmente por preocupaciones locales.

Pagán presentó además resultados del estudio “Panorama Electoral 2028”, basado en 2,655 entrevistas realizadas a nivel nacional entre octubre y noviembre de 2025, con un margen de error cercano al 3%.
Según los datos, la percepción general muestra un país dividido respecto al rumbo nacional:
55 % considera que el país va por mal camino, mientras 40 % entiende que va por buen rumbo.
En cuanto a la evaluación del gobierno, un 51 % desaprueba la gestión, frente a un 47 % que la aprueba.
La investigadora explicó que, más allá de la valoración política, los principales problemas señalados por la población son de carácter económico.
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Cuando se pregunta por el problema que afecta directamente a las personas, la inflación ocupa el primer lugar, lo que confirma que la preocupación central gira en torno a la economía doméstica.
Pagán señaló que uno de los hallazgos más relevantes del estudio es la contradicción entre la percepción sobre el país y la visión personal del futuro.
Aunque muchos dominicanos consideran que la situación general ha empeorado en comparación con el año anterior, una parte importante mantiene expectativas positivas sobre su situación económica personal en el futuro.
A su juicio, esto refleja una sociedad con optimismo individual pero pesimismo institucional, donde los ciudadanos confían más en su capacidad de resolver sus propios problemas que en las instituciones.
La investigadora también advirtió que los partidos políticos y las instituciones públicas enfrentan bajos niveles de credibilidad.
Según explicó, gran parte de la población espera principalmente que el gobierno “resuelva” problemas concretos relacionados con empleo, seguridad y calidad de vida.
“Lo que la gente busca es que le resuelvan sus problemas. No es un voto ideológico, es un voto funcional”, afirmó.
Esto significa que los electores tienden a apoyar a quienes perciben como capaces de mejorar su situación económica, más allá de las posiciones políticas tradicionales.
El estudio también analizó la percepción sobre el posicionamiento de los partidos.
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Sin embargo, el informe destaca que un 29 % de los ciudadanos se identifica como independiente, lo que evidencia un amplio espacio político aún abierto.
En cuanto a posibles figuras presidenciales, los nombres con mayor nivel de reconocimiento incluyen a David Collado, Leonel Fernández, Omar Fernández, Carolina Mejía y Abel Martínez.
Finalmente, Pagán destacó que, pese al auge de las redes sociales, los periodistas tradicionales continúan siendo la fuente de mayor credibilidad para la población en materia política.
Según explicó, la conversación pública se desarrolla actualmente en un ecosistema que incluye redes sociales, televisión, radio y medios digitales, pero la confianza sigue concentrándose principalmente en los comunicadores tradicionales.









