


Desde 2022, la Corporación de Acueducto y Alcantarillado de Santiago (Coraasan) ha destinado más de RD$24 millones a la reposición de tapas de drenajes en la ciudad, aunque la problemática persiste y cientos de registros continúan descubiertos, representando un peligro constante para peatones y conductores.
Tras la denuncia sobre la ausencia de tapas en distintos sectores de Santiago, una fuente cercana al caso indicó que la responsabilidad recae en dos instituciones según el tipo de infraestructura: Coraasan se encarga de los registros de aguas residuales, mientras que los drenajes pluviales corresponden al Ayuntamiento de Santiago. No obstante, la gestión de estos últimos depende operativamente de Coraasan debido a la falta de personal municipal.
Aunque las tapas tienen un bajo valor en el mercado ilegal, su reposición representa un gasto significativo para el Estado. Desde enero de 2022, Coraasan ha invertido RD$24,538,930 únicamente en la adquisición de tapas y marcos para los registros. Sin embargo, la realidad en las calles muestra que numerosos registros siguen destapados.
Por su parte, el Ayuntamiento de Santiago realizó una inversión de solo RD$205,000 en 2019 para esta problemática, reflejando un déficit histórico de recursos destinados al mantenimiento de los drenajes pluviales. La ausencia de tapas no solo representa un riesgo para la seguridad de la ciudadanía, sino que también incrementa los costos de mantenimiento: estos elementos funcionan como filtros que impiden la acumulación de desechos, evitando obstrucciones que requieren limpieza frecuente y costosa.
Durante un recorrido por distintos sectores, residentes locales señalaron que gran parte de las tapas desaparece debido a robos relacionados con el consumo de sustancias ilícitas, siendo posteriormente vendidas como chatarra en metaleras por delincuentes, perpetuando la vulnerabilidad de la infraestructura urbana.
Los vecinos también denunciaron que la falta de tapas provoca accidentes frecuentes, desde caídas de peatones hasta daños en vehículos, especialmente en horas nocturnas o en sectores poco iluminados. Esta situación ha generado preocupación entre las juntas de vecinos y organizaciones comunitarias, que exigen mayor supervisión y acciones concretas por parte de las autoridades.
Por su parte, Coraasan aseguró que continúa con los trabajos de reposición y mantenimiento, pero reconoció que la persistente desaparición de tapas dificulta cumplir con la cobertura total de los drenajes. Las autoridades hicieron un llamado a la ciudadanía para denunciar robos o actos de vandalismo, e indicaron que evalúan reforzar los controles y explorar alternativas para proteger estas infraestructuras críticas de la ciudad.








