


Funcionarios militares estadounidenses han expuesto a Donald Trump distintas opciones para concluir la guerra con Irán, mientras la inestabilidad crece en Oriente Medio y Teherán mantiene el control del estratégico estrecho de Ormuz, según informó NBC News.
De acuerdo con fuentes conocedoras de la situación, estas propuestas forman parte de la planificación militar diaria y se evalúan junto con posibles escenarios de escalada si la Casa Blanca opta por aumentar la presión sobre la República Islámica. Una de las personas consultadas señaló que la duración del conflicto “podría cambiar cada día”.
Dentro del entorno del mandatario existen posturas divididas. Algunos asesores impulsan una salida negociada ante el impacto de la guerra en la economía global, mientras otros consideran que la confrontación ofrece una oportunidad para debilitar la influencia regional de Irán.
Consultado por periodistas sobre la posibilidad de poner fin a las hostilidades en el corto plazo, Trump se mostró optimista y aseguró que el conflicto terminará pronto, afirmando que ello contribuirá a un mundo “mucho más seguro”.
Por su parte, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, exigió el cese del uso de bases estadounidenses en la región y advirtió que hablar del fin de la guerra carece de sentido mientras no existan garantías de que no habrá nuevos ataques contra territorio iraní.
El enfrentamiento se intensificó tras la ofensiva lanzada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel con el objetivo declarado de neutralizar amenazas iraníes. Los bombardeos causaron la muerte del ayatolá Alí Jameneí y de varios altos mandos militares.
En respuesta, Teherán ha ejecutado decenas de ataques con misiles balísticos y drones contra Israel y contra bases estadounidenses en distintos países de la región.
Además, ha restringido casi por completo el tránsito por el estrecho de Ormuz, paso clave por donde circula cerca del 20 % del petróleo y gas comercializado en el mundo, lo que ha impulsado al alza los precios energéticos.
El nuevo líder supremo iraní se dirigió a la nación el 12 de marzo y prometió vengar las muertes causadas por la ofensiva, al tiempo que calificó de “fundamental” mantener el bloqueo del estrecho y advirtió sobre la posible apertura de nuevos frentes de conflicto donde, según dijo, sus adversarios serían más vulnerables.









