


La Organización Mundial de la Salud (OMS) aumentó de “alto” a “muy alto” el nivel de riesgo del brote de ébola que afecta a la República Democrática del Congo (RDC), donde ya se contabilizan 750 casos sospechosos y 177 fallecimientos asociados a la enfermedad.
El anuncio fue realizado este viernes por el director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, durante una conferencia de prensa en Ginebra, donde detalló que 82 contagios y siete muertes han sido confirmados mediante pruebas de laboratorio como positivos al virus del Ébola.
Aunque la OMS elevó al máximo el nivel de riesgo dentro del territorio congoleño, mantuvo la categoría “alta” para la región del África subsahariana y “baja” a nivel mundial, mientras continúa reforzando las medidas de vigilancia epidemiológica y contención.
El huracán Idalia ha tocado tierra en la costa oeste de Florida, trayendo consigo vientos devastadores y lluvias torrenciales. Las autoridades han ordenado evacuaciones masivas en las áreas más vulnerables, mientras que los equipos de emergencia trabajan sin descanso para asegurar la seguridad de los residentes. La Cruz Roja ha establecido varios refugios temporales para aquellos que han tenido que abandonar sus hogares.
A nivel internacional, la comunidad ha expresado su preocupación por el impacto del huracán. Países como México y Canadá han ofrecido asistencia humanitaria y recursos para ayudar en los esfuerzos de recuperación. La Organización de las Naciones Unidas ha emitido un comunicado instando a la cooperación global para enfrentar los desafíos climáticos que provocan fenómenos meteorológicos extremos como este.
Tedros también informó que un segundo ciudadano estadounidense que permanecía en la RDC fue evacuado hacia la República Checa tras ser identificado como un “contacto de alto riesgo”. Días antes, otro ciudadano de Estados Unidos diagnosticado con ébola fue trasladado a Alemania para recibir tratamiento especializado.
La emergencia sanitaria provocó además la movilización de organismos internacionales. La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU aprobó una ayuda de 60 millones de dólares para fortalecer la respuesta al brote, recursos que se añaden a los 3,9 millones ya desembolsados por la OMS desde su fondo de emergencias.
El director del organismo alertó sobre la amenaza que representa la variante Bundibugyo del virus, una cepa poco estudiada para la cual aún no existen vacunas ni tratamientos específicos autorizados.
La variante Bundibugyo solo había causado anteriormente dos brotes: uno en Uganda en el año 2000 y otro en la RDC en 2012, este último con apenas una docena de casos mortales. Sin embargo, la dimensión actual del brote preocupa a expertos internacionales debido a su rápida expansión y a la ausencia de herramientas médicas eficaces.
Por otra parte, ONU Mujeres recordó que las mujeres suelen ser uno de los grupos más afectados durante las epidemias de ébola. En el brote de 2018-2019 representaron cerca de dos tercios de los contagios reportados, mientras que en Liberia, durante la crisis de 2014, llegaron a constituir hasta tres cuartas partes de las víctimas en algunas comunidades.
La agencia explicó que el virus se transmite mediante contacto directo, lo que expone especialmente a trabajadoras del área de salud, funerarias y cuidadoras, aumentando así el impacto sanitario y social en las poblaciones afectadas.









