


La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, reabrió el debate sobre el uso del fracking tras anunciar un plan para perforar nuevos pozos de gas y reducir la dependencia de importaciones desde Estados Unidos.
La fracturación hidráulica, conocida como fracking, es una técnica utilizada para extraer hidrocarburos mediante la inyección de agua y químicos a alta presión en formaciones rocosas. Su uso ha sido cuestionado por organizaciones ambientales y científicos debido a los riesgos de contaminación y daños ecológicos.
Expertos cuestionan posibilidad de un “fracking sustentable”
El geólogo Luca Ferrari explicó que este método utiliza compuestos químicos como benceno, tolueno y metales pesados, además de generar aguas contaminadas que regresan a la superficie.
“No existe fracturación hidráulica sustentable, tampoco existe fracturación hidráulica que no contamine”, afirmó el académico Omar Arellano.
Comunidades y ambientalistas expresan preocupación
Organizaciones agrupadas en la Alianza Mexicana contra el Fracking alertaron sobre el alto consumo de agua que implica esta práctica, especialmente en regiones afectadas por estrés hídrico.
La activista Alejandra Jiménez señaló que algunos pozos utilizan hasta 120 millones de litros de agua y denunció impactos como contaminación de acuíferos, desaparición de manantiales y daños en comunidades cercanas a zonas de perforación.









