Lluvias generan confusión entre padres por suspensión de clases
La suspensión de clases por las lluvias ha generado confusión entre padres y colegios privados, debido a las diferencias en los anuncios sobre la continuidad de la docencia.
La situación se evidenció el martes 27 de octubre de 2026 en el Gran Santo Domingo, donde algunos centros educativos privados cancelaron las clases antes de recibir la información oficial del Ministerio de Educación (Minerd), lo que provocó dudas entre las familias sobre si debían enviar a sus hijos a las aulas.
El departamento de Comunicaciones del Minerd explicó a Diario Libre que la institución toma como referencia las alertas y orientaciones del Centro de Operaciones de Emergencias (COE) para identificar las provincias con mayores niveles de riesgo ante las condiciones meteorológicas.
A partir de estas informaciones, el Ministerio determina las zonas donde resulta necesario suspender la docencia, tomando en consideración tanto las alertas oficiales como las condiciones particulares de los centros educativos.
Directores regionales y distritales pueden decidir
El Minerd indicó que la suspensión de clases no depende únicamente de una decisión general, debido a que las condiciones varían entre las comunidades y los planteles escolares.
Por esta razón, los directores regionales y distritales tienen la facultad de determinar si corresponde interrumpir la docencia en determinados centros educativos, de acuerdo con las circunstancias de cada localidad.
Entre los factores que se toman en cuenta figuran las condiciones de acceso a las escuelas, la ubicación de los planteles y los posibles riesgos para estudiantes y personal docente.
La seguridad como prioridad
La institución señaló que en ocasiones anteriores ha dispuesto la suspensión de las clases en provincias bajo alerta roja, debido a los peligros asociados a las condiciones del tiempo.
La medida busca proteger a la comunidad educativa cuando las lluvias representan un riesgo para el desarrollo normal de las actividades escolares.
Ante estas situaciones, la comunicación oportuna entre el Ministerio de Educación, los centros educativos y las familias resulta fundamental para evitar confusiones y permitir que los padres organicen el cuidado de sus hijos.











