


El periodista Aníbal Castillo analizó en El Sol de la Mañana el estrecho triunfo de Abelardo de la Espriella en las elecciones presidenciales de Colombia y afirmó que el resultado respondió a una profunda polarización política y social alrededor del modelo de seguridad, justicia y negociación con grupos armados.
Castillo recordó que antes de la primera vuelta había planteado que una derecha unificada podía ganar por una diferencia mínima, como finalmente ocurrió. A su juicio, el resultado cerrado no fue una sorpresa, sino una repetición del clima político que ya se había expresado años atrás en el referéndum sobre el acuerdo de paz.
Según explicó, Colombia volvió a dividirse entre sectores que defienden procesos de paz con grupos armados y otros que reclaman una política más dura de justicia y seguridad.
“El parámetro fue un resultado muy parecido al referéndum que ellos hicieron con relación a la paz”, sostuvo Castillo.
El periodista señaló que una de las claves del resultado fue el desgaste de la política de “paz total” impulsada por el presidente Gustavo Petro.
Castillo explicó que, mientras el acuerdo de paz promovido en el gobierno de Juan Manuel Santos se enfocaba principalmente en las FARC, Petro elevó la apuesta al intentar negociar simultáneamente con distintos grupos subversivos.
A su entender, esa estrategia terminó generando rechazo en una parte importante de la sociedad colombiana, especialmente entre quienes consideran que el Estado no debía ampliar los procesos de negociación, sino aplicar una política más firme contra esos grupos.
“En Colombia había una polarización de gente que no quería paz, sino justicia con los grupos subversivos, y otra que quería un acuerdo de paz”, afirmó.
Castillo planteó que esa división explica por qué el resultado fue tan cerrado: de un lado, quienes apoyan la continuidad de los procesos de paz; del otro, quienes respaldan una agenda de seguridad más dura representada por De la Espriella.
Al ser consultado sobre el liderazgo del expresidente Álvaro Uribe, Castillo afirmó que, aunque el Centro Democrático quedó disminuido electoralmente, Uribe sigue siendo un referente central para la derecha colombiana.
Indicó que De la Espriella tomó buena parte del discurso de seguridad asociado al uribismo y lo llevó a una expresión más directa frente al electorado.
Según Castillo, mientras sectores de la derecha tradicional intentaron moverse hacia el centro, De la Espriella se quedó con el electorado más claramente identificado con posiciones conservadoras y de seguridad.
“Abelardo se quedó con toda la derecha y demostró que esa era la tesis que el electorado esperaba”, expresó.
Castillo también señaló que el candidato de izquierda, Iván Cepeda, pudo tener ventajas en territorios donde existen conflictos armados o presencia de grupos subversivos, zonas en las que, según su análisis, la campaña de De la Espriella enfrentaba mayores dificultades para entrar.
El periodista afirmó que en algunos municipios Cepeda obtuvo resultados muy altos, incluso cercanos al 80 % o 90 %, lo que atribuyó al peso político y social de esos territorios.
Sin embargo, agregó que no todo el respaldo de Cepeda provino de esas zonas. También, dijo, recibió apoyo de sectores de centro que creen en los procesos de paz y que tradicionalmente han acompañado agendas de negociación.
Para Castillo, la segunda vuelta terminó reflejando una disputa entre dos visiones de país: una orientada a mantener o ampliar los acuerdos de paz y otra enfocada en justicia, seguridad y confrontación más firme contra estructuras armadas.
Durante el análisis, Castillo también explicó que en Colombia existe la figura del voto en blanco, lo que ayuda a entender por qué los dos principales candidatos no sumaban exactamente el 100 % de los votos.
También se refirió a las reclamaciones presentadas por el sector de Cepeda y sostuvo que, aunque se anunciaron impugnaciones sobre miles de mesas, el margen de error del preconteo suele ser reducido.
En clave:
A su juicio, los cuestionamientos forman parte del inicio de la nueva etapa de oposición de la izquierda, a la que definió como una fuerza políticamente intensa cuando queda fuera del poder.
Castillo concluyó que el triunfo de De la Espriella confirma una tendencia regional en la que sectores de derecha han ganado terreno con discursos de seguridad, orden y rechazo a proyectos asociados con la izquierda.








