


“El chivo está listo para comérnoslo esta noche”, fue la frase que utilizó el teniente Amado García Guerrero la noche del ajusticiamiento del dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina, según narró el político, comunicador social, Víctor Gómez Casanova, previo al cumplirse este sábado 30 de mayo el 65 aniversario de ese ese hecho, que según cuenta marcó el inicio del fin de la dictadura que duró más de 30 años.
El estratega de comunicación reconstruyó en una participación en El Sol de la Mañana los principales momentos del último día de vida del dictador, desde sus actividades oficiales hasta la emboscada que terminó con la muerte del sátrapa en la autopista Santo Domingo-San Cristóbal ahora autopista 30 de mayo.
Gómez Casanova relató que Trujillo inició su día aquel 30 de mayo de 1961 desde temprano, como era costumbre, recibiendo informes de inteligencia y realizando visitas de inspección, entre ellas a la base aérea de San Isidro.
Allí, según narró, se molestó por una llave de paso que goteaba y había provocado un charco en la entrada, hecho que provocó un fuerte reclamo al entonces secretario de Estado de las Fuerzas Armadas, general José René Román Fernández, conocido como Pupo Román.
El comunicador explicó que durante el día Trujillo también estuvo en el Palacio Nacional, compartió con funcionarios y allegados, y más tarde visitó a su madre, doña Julia Molina.

De acuerdo con el relato, cuando salió de donde su progenitora, volvió a la base aérea de San Isidro, percatándose que la mencionada llave no la habían arreglado, hecho que lo molestó bastante, decidiendo emprender su viaje a San Cristóbal, antes bajando de su vehículo al secretario de la Fuerzas Armadas en ese entonces, Pupo Román y dejándolo en la entrada de Aviación militar, viajando solo con el chofer.
Luego de ahí, luego de que los conspiradores se enteraron que Trujillo iría a San Cristóbal, dos llamadas fueron determinantes para activar el plan de los conjurados: una del doctor Miguel Ángel Báez Díaz a Antonio de la Maza, informando que Trujillo iría esa noche a Hacienda Fundación, y otra del teniente Amado García Guerrero, quien habría usado la frase clave: “El chivo está listo para comérnoslo esta noche”.
Gómez Casanova detalló que los complotados se movilizaron hacia la autopista 30 de Mayo para interceptar el vehículo en que viajaba Trujillo junto a su chofer, Zacarías de la Cruz. Precisó que el Chevrolet Bel-Air de Trujillo recibió alrededor de 70 impactos de bala, mientras que el dictador recibió siete.

En medio del ataque, según el testimonio citado por el comunicador, Zacarías advirtió: “Jefe, nos van a matar”, a lo que Trujillo habría respondido: “Párate, vamos a pelear”.
Durante la ejecución, Trujillo intentó enfrentar a los ajusticiadores, pero su arma se encasquilló. Gómez Casanova narró que Antonio de la Maza se acercó al dictador ya herido y le dio el denominado tiro de gracia. Tras confirmar su muerte, pronunció una de las frases más recordadas de la gesta.
“Este guaraguao ya no comerá más pollos”, en alusión al fin del régimen que durante más de tres décadas dominó la vida política, social y económica del país.

El comunicador también recordó que la muerte de Trujillo no significó la caída inmediata de la dictadura, sino el inicio de su derrumbe. Señaló que, luego del ajusticiamiento, se desató una persecución contra los participantes de la conspiración, muchos de los cuales fueron capturados, torturados y asesinados por los remanentes del régimen trujillista.
Gómez Casanova aprovechó la conmemoración para advertir sobre los riesgos de idealizar la dictadura. Citando una reflexión de su padre, sostuvo que, pese a las debilidades de la democracia, nunca se debe justificar la pérdida de derechos esenciales como la libertad de expresión y la libertad de tránsito.









