


La Oficina del Trabajo de la Sede Apostólica (ULSA) negó que exista un clima de descontento generalizado entre los empleados del Vaticano, luego de que una encuesta interna de la Asociación de Empleados Laicos del Vaticano (ADLV) señalara presuntos casos de desconfianza hacia directivos y posibles situaciones de acoso laboral en algunos entornos de trabajo.
El sondeo, en el que participaron unas 250 personas —en su mayoría miembros de la ADLV—, arrojó percepciones sobre falta de transparencia y comportamientos inapropiados de superiores. No obstante, la Santa Sede cuenta con más de 4,000 trabajadores activos, la mayoría no afiliados a esa asociación, lo que, según la ULSA, limita el alcance representativo de los resultados.
En una entrevista concedida a Vatican News, el presidente de la ULSA, monseñor Marco Sprizzi, afirmó que no percibe un descontento generalizado y subrayó que la encuesta recoge opiniones de “una muestra muy reducida”. Aun así, indicó que cualquier inconformidad debe ser atendida con seriedad y reiteró que su oficina mantiene una política de puertas abiertas y diálogo permanente.
Sprizzi recordó que en diciembre pasado el papa León XIV aprobó nuevos estatutos de la ULSA, orientados a reforzar la protección de los derechos laborales, la representatividad y la cultura del diálogo, en consonancia con la doctrina social de la Iglesia. En ese sentido, aseguró que se mantienen contactos frecuentes con empleados, administraciones y la ADLV para abordar situaciones específicas mediante mesas técnicas y comisiones de trabajo.
El funcionario destacó que, pese a los desafíos, el ambiente laboral en el Vaticano ha mostrado logros importantes, como la preservación de empleos y salarios durante la pandemia, así como programas sociales para las familias de los trabajadores y medidas recientes de accesibilidad para personas con discapacidad.
Sobre las denuncias de acoso laboral, Sprizzi aseguró no tener conocimiento de casos concretos y recordó que existen mecanismos formales para canalizar cualquier denuncia. Reiteró que, de comprobarse situaciones de abuso, serían tratadas con la máxima seriedad por las autoridades correspondientes.
Finalmente, el presidente de la ULSA enfatizó que la Santa Sede apuesta por el diálogo y la cooperación como vía para resolver diferencias, destacando que el objetivo es fortalecer un clima de comunidad, respeto y justicia en el ámbito laboral, en coherencia con los principios del Evangelio y el magisterio social de la Iglesia.






