


El presidente de Rusia, Vladímir Putin, ordenó garantizar el funcionamiento de servicios esenciales durante eventuales restricciones al acceso a internet, una medida que expertos interpretan como una señal de que los cortes de la red podrían continuar y convertirse en una práctica habitual en el país.
Según una instrucción publicada por el Kremlin, las autoridades deberán asegurar el acceso ininterrumpido a sistemas considerados estratégicos, incluidos los servicios de salud, plataformas gubernamentales, sistemas de pago y otros recursos digitales esenciales para la población.
La disposición establece que estas medidas deberán estar listas antes del 1 de julio y estarán bajo la responsabilidad del primer ministro Mijaíl Mishustin y del director del Servicio Federal de Seguridad, Alexandr Bórtnikov.
El portavoz presidencial, Dmitri Peskov, explicó que el objetivo es garantizar que los servicios electrónicos más importantes formen parte de las denominadas “listas blancas”, permitiendo su funcionamiento incluso durante restricciones de internet.
Estas listas incluyen sitios web y aplicaciones autorizadas por las autoridades rusas para mantenerse operativas en situaciones de bloqueo parcial de la red.
Los apagones de internet comenzaron a registrarse en distintas regiones rusas durante 2025 por motivos de seguridad. Sin embargo, las restricciones alcanzaron también a Moscú, donde se reportaron interrupciones del servicio móvil y limitaciones temporales al acceso a internet.
Las autoridades rusas sostienen que estas medidas buscan dificultar las operaciones de inteligencia ucraniana y reducir los riesgos asociados a ataques con drones y actos de sabotaje.
No obstante, algunos analistas consideran que la iniciativa forma parte de un proceso más amplio de control digital. La investigadora Alexandra Prokopenko afirmó que la decisión institucionaliza los cortes de internet como una herramienta operativa habitual del Estado ruso.
Otros expertos han vinculado estas acciones con la construcción de un ecosistema digital cada vez más independiente de la red global, una estrategia que algunos han denominado “gulag digital”, al entender que busca fortalecer el control gubernamental sobre la información y las comunicaciones dentro del país.









