Estudio sugiere que el monóxido de carbono podría estar relacionado con un menor riesgo de párkinson

Un estudio encabezado por investigadores de la Universidad de Oxford sugiere que el monóxido de carbono (CO) podría estar relacionado con un menor riesgo de desarrollar la enfermedad de Parkinson, incluso entre personas que nunca han fumado.
La investigación, publicada en JAMA Neurology, analizó la relación entre los niveles de CO exhalado y la aparición de Párkinson, a partir de la asociación inversa que diversos estudios han observado entre el tabaquismo y esta enfermedad.
Los investigadores encontraron que, aunque el tabaquismo habitual se asoció con un menor riesgo de Párkinson, una relación similar se observó entre personas que nunca habían fumado y presentaban niveles más elevados de CO exhalado. El vínculo fue particularmente evidente entre las mujeres que nunca habían fumado.
Estos resultados llevaron a los autores a plantear que la asociación observada entre el tabaquismo y un menor riesgo de Párkinson podría no deberse al consumo de tabaco en sí mismo, sino que el CO podría contribuir a explicar esa relación.
«Nuestros hallazgos contribuyen a refutar los supuestos efectos protectores frente a la enfermedad de Parkinson asociados específicamente al consumo de tabaco», señalaron los investigadores, quienes destacaron la necesidad de continuar combatiendo el tabaquismo debido a sus conocidos efectos perjudiciales para la salud.
El tabaquismo mantiene importantes riesgos para la salud
El estudio también evidenció los riesgos asociados al consumo habitual de tabaco. Entre los fumadores, este hábito estuvo relacionado de manera significativa con un mayor riesgo de cáncer de pulmón, cardiopatía isquémica, accidente cerebrovascular y mortalidad por todas las causas.
La investigación fue de carácter observacional, por lo que sus resultados muestran asociaciones y no demuestran una relación de causa y efecto.
Para el análisis, los científicos realizaron un seguimiento de aproximadamente 12 años a más de 500,000 adultos de entre 30 y 79 años, fumadores y no fumadores, residentes en diferentes regiones de China.
Durante el período estudiado se registraron 1,131 casos de enfermedad de Parkinson y 2,949 casos de otras enfermedades neurodegenerativas. Los investigadores también tomaron en cuenta variables sociodemográficas, factores relacionados con el estilo de vida, el uso de combustibles sólidos y la exposición pasiva al humo del tabaco.
Investigan el CO como posible vía terapéutica
Los resultados se suman a investigaciones que exploran los posibles efectos biológicos del monóxido de carbono en cantidades controladas. Según el estudio, algunos ensayos clínicos han indicado que el CO en dosis bajas puede administrarse de manera segura dentro de determinados límites de exposición.
Además, se desarrollan investigaciones para evaluar la seguridad, tolerabilidad y farmacocinética de un medicamento líquido oral que contiene dosis bajas de CO en pacientes con enfermedad de Parkinson.
Los autores advierten, sin embargo, que estos hallazgos no respaldan el consumo de tabaco ni la exposición al monóxido de carbono como método de prevención del Párkinson. Se requieren nuevas investigaciones para determinar si el CO tiene realmente un efecto protector y, de ser así, cuáles serían los mecanismos involucrados.











