


La cifra de víctimas mortales por la matanza ocurrida el jueves en una finca de palma africana en Honduras aumentó a 20, informó este viernes el comisionado de la Policía Nacional, Jasser Ramos.
Las autoridades localizaron un nuevo cuerpo sin vida dentro de la finca, donde previamente habían sido encontrados los demás fallecidos. Hasta el momento no se han reportado sobrevivientes ni heridos, mientras continúan las investigaciones para identificar a los responsables del ataque.
Según los reportes oficiales, hombres armados y vestidos con uniformes policiales llegaron de madrugada a la propiedad, ubicada en la aldea de Rigores, municipio de Trujillo, en el departamento de Colón, cuando las víctimas se disponían a iniciar labores en una plantación de palma africana.
El presidente de Honduras, Nasry “Tito” Asfura, aseguró que la masacre “no quedará impune” y anunció un despliegue conjunto de las fuerzas de seguridad en la zona de Colón, afectada por el narcotráfico y por un histórico conflicto agrario que ha dejado cerca de 200 muertos en las últimas décadas.
Hasta ahora, las autoridades no han identificado a los autores del crimen múltiple, entre cuyas víctimas figuran tres menores de entre 14 y 16 años, así como tres mujeres que eran hermanas.
“Como Estado estamos trabajando para que la justicia llegue”, expresó el jueves Asfura, quien afirmó que su Gobierno enfrentará este problema “sin temor y con firmeza”.
Al menos 11 de las 20 víctimas comenzaron a ser sepultadas este viernes en un cementerio de Rigores, en medio del dolor de familiares y residentes que reclamaban justicia por lo ocurrido.
El conflicto por la tierra en Colón se originó hace varias décadas, luego de que propiedades entregadas a campesinos mediante una reforma agraria fueran vendidas posteriormente a grandes empresarios agrícolas. Actualmente, nuevas generaciones reclaman esos terrenos.
Autoridades locales señalan que en los últimos años la disputa agraria se ha agravado debido a la presencia del narcotráfico, bandas criminales y factores políticos en la región.
“No le puedo decir qué fue lo que pasó”, declaró a EFE Armando Suchite, padre de Elmer y Wilmer Suchite, de 25 y 22 años, asesinados durante el ataque, al asegurar que ambos jóvenes “solo se dedicaban a trabajar”.








