


Los testimonios recogidos en el programa Middle East Diaries reflejan el impacto directo del conflicto armado en la vida cotidiana de niños en distintos países de Medio Oriente. Historias de pérdida, desplazamiento y constante incertidumbre muestran cómo la guerra ha alterado rutinas básicas como asistir a la escuela, jugar o dormir con tranquilidad.
Uno de los casos es el de Michael, un niño que murió durante un ataque contra su escuela en Irán en el primer mes del conflicto. Su madre recordó que, antes de salir ese día, le pidió una fotografía de despedida. “En ella me dijo adiós con la mano, pero nunca imaginé que sería la última vez que lo vería”, relató.
El conflicto ha obligado a millas de familias a abandonar sus hogares. Según datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), más de 1,2 millones de niños han sido desplazados en la región, mientras que infraestructuras esenciales como escuelas y hospitales han resultado dañadas o destruidas.
Qaseem, un niño de 12 años en Líbano, describió cómo los bombardeos han transformado su vida diaria. “Por la noche, cuando oigo el estruendo de los bombardeos, voy con mi madre y me acuesto a su lado porque me da miedo dormir solo”, contó en Middle East Diaries. También explicó que ha dejado de salir a jugar por temor a perder a su familia durante un ataque.
En la Franja de Gaza, la precariedad de las condiciones en campamentos improvisados también representa un riesgo adicional. Yasmin, madre de un bebé, relató que su hijo fue atacado por animales mientras dormía en una tienda deteriorada, en un entorno sin condiciones sanitarias adecuadas.
Más allá de las víctimas mortales y los heridos, los organismos internacionales advierten sobre efectos a largo plazo en la salud mental y el desarrollo de los menores expuestos a la violencia continua. El estrés, el miedo y la inestabilidad afectan su capacidad de aprendizaje y su bienestar emocional.
En otros países de la región, como Catar, algunas familias han optado por estrategias para proteger emocionalmente a sus hijos, ocultando la naturaleza de los ataques. “Les dijimos a los niños que era una gran tormenta”, explicó una madre, quien posteriormente decidió contarles la verdad de forma adaptada a su edad.
Entre los principales efectos reportados en la niñez se encuentran:
Los testimonios coinciden en una idea común: los niños expresan el deseo de retomar una vida normal, lejos del conflicto, donde puedan desarrollarse en condiciones de seguridad y estabilidad.









