


El mal aliento, conocido médicamente como halitosis, es una condición frecuente que puede afectar la vida social y laboral de millones de personas. De acuerdo con Harvard Health Publishing y la Federación Dental Internacional, hasta el 50 % de la población experimenta este problema en algún momento.
La causa principal suele ser la acumulación de bacterias en la boca, especialmente en la lengua y entre los dientes, donde se generan compuestos sulfurados responsables del olor desagradable. Factores como una higiene deficiente, ciertos alimentos, el tabaquismo y algunas enfermedades bucales pueden intensificar la situación.

Aunque el cepillado sigue siendo la principal recomendación para mantener una buena salud bucal, los especialistas señalan que existen medidas simples y avaladas por la ciencia para controlar la halitosis cuando no es posible lavarse los dientes.
Mantener una hidratación constante es clave para reducir el mal aliento. Beber agua de forma regular estimula la producción de saliva, que actúa como un mecanismo natural de limpieza y control bacteriano.

Expertos citados por la revista GQ aseguran que tomar pequeños sorbos de agua durante el día, especialmente tras largos periodos sin comer o después de hablar mucho, puede mejorar de manera inmediata la frescura del aliento.
El chicle sin azúcar, en particular el que contiene xilitol, es otra opción recomendada. Este componente ayuda a aumentar la saliva y dificulta que las bacterias se adhieran a los dientes, reduciendo la formación de placa y los compuestos responsables del mal olor.
El uso de enjuagues bucales sin alcohol o sprays orales resulta una solución práctica cuando no se cuenta con un cepillo. Hacer gárgaras durante unos 30 segundos ayuda a disminuir la carga bacteriana y refrescar el aliento.

Los expertos recomiendan productos sin alcohol para evitar la sequedad bucal, un factor que puede agravar el problema. Los sprays, por su parte, ofrecen un alivio rápido en reuniones, viajes o jornadas laborales extensas.
Algunos alimentos cumplen una función natural contra la halitosis. Manzanas, zanahorias y apio estimulan la producción de saliva y ayudan a eliminar restos de comida. El yogur natural sin azúcar, gracias a sus probióticos, contribuye a reducir las bacterias en la lengua y las encías.
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Hierbas frescas como perejil, menta y cilantro contienen clorofila, conocida por su capacidad para neutralizar olores, lo que las convierte en una alternativa práctica y saludable.
Harvard Health Publishing advierte que alimentos como ajo, cebolla, pescados, especias fuertes, así como el café y el alcohol, pueden intensificar el mal aliento al provocar sequedad bucal y alterar el equilibrio bacteriano. Acompañar su consumo con agua puede ayudar a reducir sus efectos negativos.
Los especialistas coinciden en que la lengua es uno de los principales reservorios de bacterias causantes del mal aliento. Cuando no se dispone de cepillo, limpiarla suavemente con una cuchara limpia puede eliminar una parte importante de los microorganismos y ofrecer alivio inmediato.

Si el mal aliento persiste a pesar de aplicar estas medidas, podría ser señal de problemas bucales o trastornos digestivos, como caries, infecciones o afecciones gástricas.
La Federación Dental Internacional recomienda acudir a un odontólogo o profesional de la salud para descartar causas subyacentes y recibir el tratamiento adecuado.
El mal aliento puede manejarse de forma eficaz incluso fuera del hogar mediante estrategias sencillas y respaldadas por expertos. No obstante, la persistencia del problema requiere siempre una evaluación profesional para garantizar una buena salud bucal a largo plazo.
Fuente: Infobae.








